Castigos y Amputaciones

Disciplina y Cirugía en los barcos mercantes y piratas

La medicina de la época era limitada

Amputación parcial del pie

 

La dura y cruel disciplina en los barcos de guerra y de los fieros filibusteros. A veces sólo las amputaciones eran la única solución para evitar la muerte

Cirujano o Carnicero

Imagen de médico y amputaciones

El que hacía de médico o curandero no dudaba en amputar

Las amputaciones y los castigos

Amputaciones
Castigos

La Muerte o Amputación, quedarse sin un brazo o una pierna

Pocos sobrevivían a las amputaciones

El horror de la amputación

No existían los antibióticos y la cangrena se podía extender

El Cirujano, casi un Carnicero que salvaba vidas mediante amputaciones

Los instrumentos para amputar o podar como decían los marineros que procedían de zonas mas rurales iban desde bisturí, cuchillos, tijeras hasta serruchos.

En esa época los instrumentos no se desinfectaban y se utilizaban según lo necesitase el cirujano. A veces desde una intervención a otra simplemente se limpiaba rapidamente para quitar los pedazos de carne pegada a ellos.

Y como mucho se secaba la sangre de los instrumentos, si estaban manchados, para que no resbalasen en las manos del cirujano..

El peligro del abordaje

Los piratas vivían unos pocos años porque el riesgo de asaltal un barco era muy grande.

Si el barco llegaba a defenderse, un solo cañonazo que cayera sobre la cubierta, podía hacer que ciertos de astillas de la madera fueran lanzadas sobre ellos como mortíferos proyectiles.

Aunque esto no ocurriera durante el abordaje al saltar de un barco al otro quedaban al descubierto. Un grupo de tiradores apostados en el Alcázar o en lo ato de las velas podían ser muy peligrosos.

En los barcos de guerra la amputación era habitual, y era practicamente la forma la vida en muchas ocasiones

Como mesa para el cirujano se solían utilizar alguna grande, en las que habitualmente comían los marineros.

Solía estar situada en una zona del buque más segura. En los grandes barcos de guerra se utilizaba la zona del timón del Sollado. Al estar encima de la bodega del barco, no solía tener ni ventanas, ni ventilación, por lo que era oscura y sofocante. Como luz se utilizaba un farol.

Un espectáculo estremecedor después de las batallas

La escena era de auténtica película de terror. Un lugar oscuro, casi sin luz, lleno de sombras, sin ventilación, asfisiante y caloruso.

Gritos de los pacientes a los que se les amputaba, unos tras otros. Gemidos de los heridos que hacían cola esperando su turno y viendo lo que les esperaba.

El suelo lleno de sangre que la arena derramada y las lonas que lo cubrían apenas podía empapar.

Baldes llenos de miembros destrozados por las balas y bombas mutilados .

 

La última. pero muy temida solución

El horror se extendía con las amputaciones dolorosas y sin anestesia ya que no se conocía en la época.

Como mucho unos tragos de ron o aguardiente para dejar al paciente un poco desconcertado.

La mayoría no conseguían sobrevivir. Por ello los cirujanos las realizaban solo como último recurso.

Una disciplina rígida y cruel, a base de desgarradores latigazos

Castigo a Marineros y Piratas

Latigo de colas

El látigo producía desgarros y marcas en la piel que perdurarían en muchos casos de por vida

Para los Piratas, algunos castigos podían suponerles la muerte

Los azotes y el gato de 8 colas

El azotamiento era algo frecuente y habitualmente una docena. Esta cantidad de azotes dejaba la piel destrozada. Una cantidad mayor podía ocasionar la muerte.

En muchas ocasiones se realizaba con un latigo hecho de una soga destrenzada, cuyos hilos estaban llenos de nudos. En la marina inglesa se le llamaba el gato de 8 colas.

Cuando el castigo se quería que fuese ejemplar se le azotaba al marinero en cada barco de la flota. Esto aunque solo fuera por la cantidad de latigazos recibida ocasionaba la muerte.

Bajo la quilla

Una costumbre extendida era atravesar una soga de un lado al otro del barco por debajo del agua. A un extremo de esta soga se le ataba al pirata o marinero. Después de tirarlo al agua, se tiraba desde el otro extremo de la soga.

Esto obligaba a que el castigado tuviera que pasar sumergido por debajo del barco hasta llegar a la otra borda y poder respirar.

Existían muchas posibilidades de que se ahogase en el trayecto. Aunque no ocurriera esto, la piel acababa destrozada ya que en la quilla del barco solía haber multitud de moluscos cuyas conchas desgarraban.

Si además estaba atado, los golpes con la quilla podían ser brutales. Además existía la posibilidad de quedarse enganchado.

Sin ron no era lo mismo

Era la bebida habitual sino había cerveza

Tabaco

Para que los marineros soportasen las duras condiciones de la vida en el mar se les daba alcohol.

Solía darse una ración a la hora de comer a las 12 h y otra a la hora de la cena a las 5 de la tarde,

Como el agua después de un tiempo era casi imposible de beber se disimulaba su sabor añadiendo algún alcohol. En los barcos ingleses solía darse el llamado Grogg. Esta bebidas consistía en una ración de Ron diluida en 4 partes de agua. Esto evitaba las grandes borracheras.

Solía darse una ración a la hora de comer a las 12 h y otra a la hora de la cena a las 5 de la tarde,

Sin Ron, ni Tabaco

Ante una falta leve lo normal era castigar sin Ron y Tabaco, lo cual suponía un castigo más grande de lo que puede parecer. Estos dos productos eran el desahogo de los marineros y piratas.

En los buques de guerra ingleses estos productos no se repartía a los enfermos del barco . Ante esto muchos marineros evitaban ir a la enfermería y quedarse sin su ración.

Costumbres mayoritariamente inglesas y francesas

La brutalidad no era patrimonio de ninguna nación en especial, las marinas de todos los países hacían brutalidades. Era una forma de mantener el orden en unas tripulación que arriesgaban continuamente la vida y en muchos casos estaban en el barco contra su voluntad.

Sin embargo al ser la mayor parte los piratas procedentes de Inglaterra y Francia predominara algunas costumbres de estos países.

La bebida Grogg era inglesa, la puso en practica la primera vez el Almirante inglés Vermont para evitar que los marineros de los barcos de guerra estuvieran borrachos. Para eso repartía el Ron diluido en agua.

La brutalidad de los castigos en los barcos ingleses era famosa para poder mantener el orden y evitar que desertaran.

Era tal el miedo que tenían a las deserciones, que a pesar de que los ingleses ganaron la batalla de Trafalgar al combinado Franco-Españo, durante muchos meses no se les permitió desembarcar.

Otros temas


PORTADA
INICIO